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Posts Tagged ‘Lectura’

El escritor Alberto Manguel es un incansable viajero de mundos reales e imaginarios. Argentino de nacimiento, vivió en Israel durante la infancia, luego regresó a Buenos Aires y con el tiempo se hizo canadiense de adopción y francés de afiliación. Su vida ha transcurrido siempre en la encrucijada entre culturas y se ha forjado con libros, bibliotecas y varia literatura. En su caso, la vida lo es y cobra sentido a través de la lectura, pero no sólo. La enfermedad lectora, la herida de la letra, tiene un límite:

Yo creía en la brujería, y estaba seguro de que algún día se me concederían los tres deseos que incontables historias me habían enseñado a utilizar correctamente. Me preparé para encuentros con fantasmas, con la muerte, con animales parlantes, con la violencia; hice planes muy complicados para viajar hasta islas que serían escenarios de aventura en las que Simbad se convertiría en mi amigo del alma. Tan sólo cuando años más tarde toqué por primera vez el cuerpo de mi amante, comprendí que, a veces, la literatura puede no llegar a la altura de la realidad.

Alberto Manguel: Una historia de la lectura, 24.

Desvelar sus favoritos, su peculiar itinerario lector, ha sido el tema de varios de sus libros desde aquellos días en que trabajaba en una librería inglesa de Buenos Aires y el mismísimo Jorge Luis Borges, ya mayor y ciego, vino a buscar un lector que sustituyera a su anciana madre en la tarea de leerle por las tardes.

Repletos de anécdotas, erudición y amenidad, sus ensayos sobre la lectura se leen con la alegría de estar en compañía de un buen amigo que nos lleva de la mano a descubrir paraísos insospechados. Entre ellos, hoy quiero destacar una de sus últimas obras, La biblioteca de noche (2005), y como aperitivo a este apasionante ensayo sobre esos laberintos de anaqueles y etiquetas, les propongo mirar el vídeo del espacio que le dedicó la Televisión Pública de Asturias. Se trata del programa “Contresentidos”, sección “Café con libros”:

A propósito de  las bibliotecas, quizá no lleguen a la categoría de los bares, como decía la canción del grupo español Gabinete Caligari, pero ¡qué lugares tan propicios para el amor!

De sus listas de libros recomendados o esenciales, en propiedad, les hablo en el siguiente post. Éste prefiero cerrarlo con la misma cita que utiliza Manguel en su prólogo:

Este talante errabundo siempre lo he tenido (aunque no con el mismo éxito), y como un perro de caza que va de un lugar a otro ladrando a todos los pájaros que ve y abandonando su presa, yo he seguido todo excepto lo que debía, y puedo lamentarme justificada y verdaderamente (porque el que está en todas partes no está en ninguna) de haber leído muchos libros, pero con poca utilidad por carecer de método; he tropezado confusamente con diversos autores en nuestras bibliotecas con poco aprovechamiento, por falta de arte, orden, memoria o juicio.

Robert Burton: Anatomía de la melancolía.

Referencias:

Alberto Manguel (2005): La biblioteca de noche. Madrid, Alianza, 2006.

____________   (1996): Una historia de la lectura. Madrid, Alianza, 1998.

Citas escogidas del libro en el blog 365 días de libros.

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Día del Libro, por Raquel Marín

Día del Libro, por Raquel Marín

En un reciente artículo escrito para el Seminario Internacional de Animación a la Lectura “El Placer de Leer”, organizado en Santiago de Chile, la escritora brasileña Ana María Machado (2004) justificaba la lectura de los clásicos en la escuela no tanto como una obligación sino como un derecho inalienable de las nuevas generaciones.

Además, junto a la importancia capital que otorgaba a las bibliotecas escolares en la formación de los lectores, también destacaba el papel esencial de los buenos maestros y bibliotecarios, no esos funcionarios grises y apegados a la estricta burocracia, sino verdaderos guías y mentores que orientan y aconsejan a los jóvenes interesados en iniciarse en la literatura, mostrándoles y facilitándoles un amplio catálogo para que tengan dónde elegir.

El texto completo me parece interesantísimo, pero sólo destacaré dos fragmentos de su impecable razonamiento. Como introducción, señala:

En mi opinión, la selección de libros que deberán ser leídos en la escuela debe partir de premisas básicas:

  • La literatura, arte de la palabra, es un patrimonio de la humanidad, una herencia cultural preciosa.
  • Todo individuo tiene derecho a una parte de esa herencia y toda sociedad tiene el deber de garantizar a todos ese derecho.

Idea que desarrolla luego:

Si la escuela no presenta a los estudiantes el legado de la tradición literaria que les pertenece, puede estar negando ese derecho a las nuevas generaciones. En términos prácticos, puede ser que ellas no tengan otras oportunidades de acceso a un tesoro de ese tamaño, si la escuela no juega ese rol. Desde ese punto de vista no se defiende que la enseñanza haga oposición a las lecturas del best seller del momento o del libro descartable, pero claramente no le corresponde a la escuela sugerirlos, pues ellos ya serían descubiertos de cualquier manera, por presión de la publicidad, por imposición de la moda o por indicación de un amigo. El papel de la educación sería entonces orientar a las nuevas generaciones para que hagan sus propios descubrimientos en los bosques literarios, presentándoles un repertorio variado de buenos textos de épocas diversas. Pero eso supone profesores y docentes bien formados, que lean y puedan hacer sus propias elecciones sin recurrir a fórmulas y recetas. Lo cual es otra historia y un desafío permanente en nuestros países.

Y más abajo concluye:

Para estimular el gusto por la lectura en un niño o en un joven o en un adulto, que no tienen ninguna intimidad con los libros, es necesario el contacto con adultos que leen. Una vez más, repito: nada aproxima tanto a un libro como otra persona que lee. Aquel individuo capaz de propiciar el encuentro transformador del que hablaba hace poco. Yo acostumbro decir que lo que hace leer es el ejemplo sumado a la curiosidad de un lector en potencia. A quien le gusta leer, aún aquel que no esté muy actualizado con las últimas novedades editoriales, siempre se le ocurren buenas sugerencias para una selección de títulos, aun cuando no sea capaz de explicar muy claramente sus criterios.

El texto íntegro de su intervención puede descargarse y leerse en formato doc desde la página de las Bibliotecas escolares del Ministerio de Educación chileno. Clique en Selección de libros (2004) por Ana Maria Machado. Vale la pena.

Referencias:

Ana María Machado (2004): “Selección de libros”. Conferencia dictada en el Seminario Internacional de Animación a la Lectura “El Placer de Leer”.  Ministerio de Educación, Santiago de Chile. Accesible en:  http://www.bibliotecas-cra.cl/Placer_de_Leer/docs/Pon.%20A.M.Machado.doc

  •    (2002): Lectura, escuela y creación literaria. Anaya, Madrid.
  •    (2002) Como e por que ler os clássicos universais desde cedo. Objetiva, São Paulo.

Roger Chartier (2000): El juego de las reglas: lecturas. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Marisa Lajolo (2001): Literatura: leitores e leitura. Moderna, São Paulo.

  •    (2003): Descobrindo a Literatura. Ática, São Paulo.

Italo Calvino (1992): Por qué leer los clásicos. Traducción de Aurora Bernárdez. Tusquets, Barcelona.

Harold Bloom (1995): El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas. Traducción de Damián Alou. Anagrama, Barcelona.

  •   (2002): Cómo leer y por qué. Traducción de Marcelo Cohen. Anagrama, Barcelona.

David Denby (1997): Los grandes libros. Acento Editorial, Madrid.

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Dejando aparte, de momento, el debate sobre cómo introducir la lectura de los clásicos en la escuela primaria y en la enseñanza secundaria, hoy quiero pedirle su opinión sobre el tema, su visión meditada del asunto desde su experiencia como lector y/o educador.

Las preguntas posibles son variadas: ¿Con qué criterios elegir los clásicos escolares? ¿Tiene sentido establecer algún tipo de canon en este ámbito? ¿Qué hacer con las lecturas marcadas por los currículos oficiales? ¿Qué clásicos aguantan mejor que otros la lectura escolar? ¿A qué edades y en qué versiones, si cabe? ¿Deben reservarse los clásicos, íntegros y sin ningún tipo de ayuda -más allá de las introducciones y notas básicas-, para el momento en que el lector esté verdaderamente preparado? ¿O hay que ofrecer siempre pequeñas muestras, aperitivos gustosos, que despierten la curiosidad del alumnado? ¿Puede establecerse un catálogo de lecturas verdaderamente adecuado por edades o ciclos educativos? ¿Sobre qué base? ¿Es aconsejable seguir un orden determinado en la elección de las lecturas o es preferible despertar, con  la variedad y la amenidad, el gusto por la lectura desordenada y sin tregua, por puro placer? ¿Con qué criterios generales podemos recomendar aventuras, amoríos, misterios y demás para los adolescentes si cada muchacha y cada muchacho son un mundo complejísimo?

En fin, las cuestiones son tantas y tan amplias que merecen respuestas detalladas y muy razonadas. De momento, le cedo la palabra y le propongo que me dé sus opiniones mediante una encuesta sobre el canon literario hispánico y el sistema educativo.

El método para responder es muy sencillo: únicamente hay que descargar el documento en formato word de la página de Scribd, rellenarlo y enviarlo a la dirección de correo señalada. Tómese su tiempo y conteste únicamente los apartados que considere necesarios. Gracias por su colaboración.

Encuesta sobre los clásicos en la escuela

Nota: Evidentemente, los datos que facilite son confidenciales y sólo se utilizarán para tal fin. Los resultados obtenidos aparecerán publicados en este blog y en la página vinculada al proyecto de investigación sobre el canon literario de la literatura castellana. El trabajo está en período de redacción y se inició en febrero de 2009 gracias a la licencia de estudios que me concedió el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Un resumen del mismo se encuentra en la página 128 del documento publicado por la XTEC en su apartado sobre Innovació i recerca. Para acceder a él, clique en Llicències d’estudis retribuïdes curs 2008-2009 (pdf).

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DESDE LA TORRE

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas, que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadoras,
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.

Francisco de Quevedo (Parnaso español, 1648, núm. 115)

El texto, escrito en su refugio de la Torre de Juan Abad, refleja la serenidad y el goce del poeta. Aislado del mundo, un tanto de vuelta de todo, disfrutando de la calma del campo y lejos de las intrigas cortesanas que tantos sinsabores le produjeron, Quevedo no se imagina el largo y terrible encierro que habría de sufrir al final de su vida. Mientras puede, lee. Y leyendo, aprende. Se mejora. No en vano algunas fuentes añaden este epígrafe curioso: “Gustoso el autor con la soledad y sus estudios, escribió este soneto.”

En él Quevedo muestra una devoción intensa y reiterada por la lectura “docta”, sabia y provechosa, enriquecedora del espíritu, feliz y estimulante frente a la conciencia de la brevedad de la vida.

No encuentro mejor apología de los libros y la literatura. Qué mejor invitación a leer que esta descripción de la lectura atenta y en soledad, “conversando” con los autores del pasado y, como pedía Pedro Salinas en su colección de ensayos titulada El defensor (1948), poniendo el alma y los sentidos en entender esas palabras que nos hablan “al sueño de la vida”.

Notas a los versos:

11 Joseph se refiere a José Antonio González de Salas, editor de Quevedo.

14 Lección vale por lectura, capacidad de entender bien lo leído.

Referencias:

Francisco de Quevedo (1981): Poesía original completa. Edición de José Manuel Blecua. Planeta, Barcelona.

Pedro Salinas (1954): El defensor. Península, Barcelona, 2002.

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