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Archive for the ‘Educación’ Category

Fray Luis de LeónÉste es el título de una muy acertada selección de textos que publicó en 2001 la editorial Crítica bajo la dirección del editor Gonzalo Pontón. Hoy resulta difícil de encontrar, pero constituye una magnífica antología de fragmentos de la literatura española –aquí en su doble sentido, lingüístico y nacional- desde la Edad Media hasta fines del siglo XIX, desde el Cid hasta Clarín. Deliberadamente queda fuera todo el siglo XX, quizá por lo delicado de la cuestión, por la abundancia de nombres o por no alargar el volumen más allá del juego de palabras.

Todos los textos se nos presentan “a pelo”, sin notas ni introducción ninguna. Son, lisa y llanamente, fragmentos escogidos que se nos ofrecen tal cual, en una buena versión pero sin más, totalmente desnudos. Textos imprescindibles listos para gustar por vez primera o para saborear de nuevo, en relectura morosa y placentera, con el tiempo necesario y la conciencia inevitable de estar ante pasajes amados en versión original, sin intermediarios.

Dice en el prólogo Francisco Rico que las antologías de lecturas le ganaron para la literatura, pues no en vano en cada pieza bien elegida se muestra la excelencia de la obra completa. Además, toda recopilación selecta tiene dos ventajas. La primera es segura, ya que convida sin demora a recordar episodios memorables. La segunda ya es más discutible; según él, quizás “quien comience haciendo zapping en los clásicos” acabará leyéndolos enteros.

Yo no estoy tan seguro, pero sí creo que casi todo lector de clásicos nace de una buena selección escolar, de un repertorio limitado de escenas, episodios o versos muy logrados que luego se amplia con el interés primero y la devoción después. En mi caso fue así, al menos. En una casa humilde en la que los únicos textos en letra impresa eran los prospectos de medicamentos, la irrupción del extinto diario Pueblo, que mi padre empezó a comprar por las tardes cuando salía del trabajo, fue el detonante de una avidez lectora pronto acompañada por tebeos y novelitas baratas de mis primos mayores, y finalmente estimulada para siempre por los cuentos, poemas y demás varia literatura de antologías escolares como aquel Senda de 3º de EGB, aquella antología de lecturas de Santillana ilustrada por José Ramón Sánchez, el de la historia de Pandora, la casa roja y sus amigos…

Por aquello de comparar, revisar y cotejar cuando y cuanto haga falta, aquí va la lista seleccionada por Pontón en el librito, toda ella de dominio público y bien accesible en la red por si gustan:

1. Cantar de Mio Cid: “La partida hacia el destierro”, versos 1 a 64.

2. Don Juan Manuel: Conde Lucanor. Enxiemplo XI: “De lo que aconteció a un deán de Santiago con don Illán, el gran maestro de Toledo.”

3. Romancero: “Sueño de doña Alda”, “El infante Arnaldos”, “El prisionero” y “Fontefrida”.

4. Jorge Manrique: Coplas a la muerte de su padre. Parte inicial: estrofas 1 a 13, sobre la brevedad de la vida.

5. Fernando de Rojas: La Celestina. Acto I, escena de la corrupción de Pármeno.

6. Garcilaso de la Vega: Soneto XXIII (“En tanto que de rosa y azucena…”) y vv.239-407 de la Égloga I con el lamento de Nemoroso (“Corrientes aguas puras, cristalinas…”).

7. Lazarillo de Tormes. Parte inicial del Tratado III, encuentro de Lázaro con el escudero.

8. Fray Luis de León: Poesía. “A la vida retirada” (Oda I) y “A Francisco Salinas” (Oda III).

9. San Juan de la Cruz: Poesía. “Noche oscura”, “Otras canciones a lo divino, de Cristo y el alma” (“Un pastorcito solo está penando…”) y “Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe” (“Que bien sé yo la fonte que mana y corre…”).

10. Miguel de Cervantes: Aventura de los molinos de Don Quijote de la Mancha (capítulo VIII); y episodio del patio de Monipodio en “Rinconete y Cortadillo”, una de sus Novelas ejemplares.

11. Lope de Vega: Poesía. “Mira, Zaide, que te digo…”, “Esparcido el cabello por la espalda” y “Belardo a Amarilis” (epístola séptima, vv. 154-280).

12. Luis de Góngora: Fábula de Polifemo y Galatea. Estrofas 4 a 14, descripción de la cueva, el cíclope y la ninfa.

13. Francisco de Quevedo: Poesía. “¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?…”; “Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!…”; “Hermosísimo invierno de mi vida…”; “¡Ay, Floralba! Soñe que te… ¿Dirélo?…”; “Cerrar podrá mis ojos la postrera…” y “Yacen en esta rica sepultura…”

14. Pedro Calderón de la Barca: El gran teatro del mundo. Versos 1-278, con el diálogo del autor (Dios) y el mundo, visto como una representación.

15. José de Cadalso: Cartas marruecas. Carta 38, de Gazel a Ben Beley, sobre el orgullo hispano.

16. Leandro Fernández de Moratín: El sí de las niñas. Acto III, escena X, en que el viejo Don Diego descubre la falsedad de su jovencísima prometida.

17. Mariano José de Larra: Artículos. “Vuelva usted mañana.” Sobre la ineficaz burocracia.

18. José Zorrilla: Don Juan Tenorio. Acto I, escenas XI y XII, versos 305-699 con el desafío en la taberna entre Don Juan y Don Luis.

19. Gustavo Adolfo Bécquer: Leyendas. “Los ojos verdes”. De la atracción fatal por las ninfas de las fuentes.

20. Benito Pérez Galdós: Trafalgar. Capítulo XI. El fragor de la famosa batalla.

21. Leopoldo Alas “Clarín”: “Adiós, Cordera”. Cuento triste sobre las paradojas del progreso, la vida rural asturiana y la injusticia social.

Referencias:

Gonzalo Pontón (selecc.) (2001): Veintiún clásicos para el siglo XXI. Barcelona, Crítica. Presentación de Francisco Rico.

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Don Quijote y Sancho, por Doré

Don Quijote y Sancho, por Doré

Otra muestra de lo mucho que preocupa el tema del canon literario en la Educación Secundaria nos la proporciona la convocatoria que para este mes de julio nos hace la FASPE (Federación de Asociaciones de Profesores de Español) a través de su página web. En su XII Simposio el tema elegido es “El canon literario: función y mito.”

Las sesiones, organizadas por la APE “Francisco de Quevedo” de Madrid en colaboración con el ICE de la UAM, presentan un formato variado que incluye conferencias, mesas redondas y breves comunicaciones. La mayoría de actos se celebran en el IES Cervantes (c/ Embajadores 70. Madrid) desde el 2 al 4 de julio y la inscripción queda abierta hasta el mismo día de inicio del curso a las 9 de la mañana.

Además de las actividades más o menos académicas, se pretende estimular la reflexión didáctica y la charla distendida entre colegas, por lo que el programa incluye un atractivo repertorio de visitas a lugares emblemáticos de Madrid (diferentes rutas literarias, Residencia de Estudiantes, BNE, CDN, Aranjuez…) y la asistencia a algunas representaciones teatrales. Para más información, se puede descargar el programa completo en la página web de la federación.

Sin duda, es una buena excusa para escuchar, comentar y exponer puntos de vista diferentes sobre cómo abordar la enseñanza de los clásicos en nuestras aulas. Aunque no se requieren demasiadas excusas para darse una vuelta por la capital del reino y disfrutar de su oferta cultural, ésta es una más y no una menor. Así que me escaparé cuatro días a ver qué tal.

Referencias:

Página web de la FASPE: http://faspe.org/

APE “Francisco de Quevedo”: http://www.apequevedo.com/

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Constelaciones literarias

Constelaciones literarias

Decíamos en el “post” anterior que hablaríamos despacio del interesante planteamiento que hace la profesora Guadalupe Jover para abordar la enseñanza de la literatura a los adolescentes. Ella lo llama constelaciones literarias y viene a ser algo así como partir de ciertos temas de interés indudable para los alumnos (y para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad, diría yo) y crear un itinerario de lecturas abierto en el que alternen textos actuales y antiguos, literarios y no literarios, de nuestra tradición o de otras, de manera que la literatura “clásica” se inserte sin prejuicios en la experiencia vital e intelectual de los jóvenes.

En Un mundo por leer (2007) nos da algunos ejemplos de esas constelaciones literarias, planteadas como una seria alternativa a la historia de la literatura nacional. Son las siguientes: 1) Los amores difíciles; 2) La sed de aventuras; 3) Moverse de casa; 4) El bien y el mal; 5) La paz y la guerra; 6) Utopías y contrautopías; 7) El ser humano y la naturaleza; 8) El dolor y la pérdida. De todas ellas nos ofrece una justificación, un listado de lecturas posibles y algunas pistas sobre cómo desarrollar el trabajo con alumnos y alumnas de una etapa tan complicada.

Así mismo, en el artículo “Se está haciendo cada vez más tarde: Por una literatura sin fronteras” (2008) -incluido en el muy recomendable volumen colectivo Textos literarios y contextos escolares: la escuela en la literatura y la literatura en la escuela– Jover propone otro catálogo similar de constelaciones que, de entrada, me parece bastante apropiado para enfrentar esa difícil tarea de motivar a la lectura literaria en ESO y Bachillerato. Les hago un pequeño resumen.

Jover parte de una cierta simplificación de los intereses juveniles por edades. Si en la etapa 12-14 la atracción por las aventuras, las historias de misterio, fantasía y acción es predominante; con la entrada plena en la pubertad (14-16 años), empieza una mayor búsqueda de identidad y por lo tanto, de referentes válidos que ayuden a los chicos y chicas a sentirse “menos raros”. Un poco más adelante, sobre los 16-18 años, aumentan la curiosidad por el mundo exterior, los debates de tipo ético, el impulso solidario y la conciencia política. Siguiendo esta idea básica, ella plantea las siguientes “constelaciones”:

Etapa Temática dominante Constelaciones literarias
12-14 Aventura, fantasía y misterio En busca del tesoro

La venganza del tirano o la búsqueda del criminal

A sangre fría

14-16 El mundo del yo, emociones y sentimientos Raros

Querido diario

El amor y sus alrededores

Te escribiré

Hay golpes en la vida, tan fuertes…¡yo no sé!

16-18 Problemas de nuestro mundo Moverse de casa

En pie de guerra. En pie de paz

Amarrados a la tierra

Fronteras de la ciencia

Cada apartado de los mencionados no pretende ser un catálogo temático de obras, sino un simple ejemplo de cómo abordar la materia de forma diferente, ensanchando los límites de lo que puede ser un buen curso de literatura. Según Jover, cada propuesta debería abrirse a todos los actores implicados en la educación literaria de los adolescentes y graduarse adecuadamente para que, partiendo de textos sencillos y atractivos, se iniciara un recorrido lector sin punto de llegada fijo. De esta manera que algunos participantes, los más entusiastas, podrán llegar a leer en profundidad un número considerable de obras, mientras que los menos activos alcanzarán al menos un mínimo de desarrollo lector y de conocimientos. Además, siempre resulta esencial en este proyecto reservar todo el tiempo necesario para hablar de las lecturas y compartir la experiencia.

Pero, ¿cómo hacer todo esto en clase? Porque, claro, este planteamiento exige renunciar, al menos en parte, al currículum oficial marcado por la administración. Aquí está el reto. La oportunidad nos la da lo que quede de autonomía en la programación de cada departemento y cada aula y la voluntad firme de cada uno de enseñar a leer literatura, más que mostrar datos y conceptos. No es fácil.

Algunos ejemplos en la práctica

Como muestra plenamente desarrollada de una de esas constelaciones literarias, tenemos en Internet el dossier colectivo titulado Constelaciones literarias. ‘Sentirse raro. Miradas sobre la adolescencia’, publicado como separata del boletín Libro Abierto 35 por el entusiasta y laborioso equipo de Biblioteca Escolar – CREA de la provincia de Málaga. En este trabajo se analizan siete obras literarias interconectadas: Diario de Ana Frank, Hoyos de Louis Sachar, El anillo de Irina de Care Santos, Flores para Algernon de Daniel Keyes, El baile de Irène Némirovsky, Colmillo Blanco de Jack London y Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain. De todas ellas se nos ofrece una guía de lectura íntegra y una amplia propuesta de actividades.

Otro ejemplo de aplicación del concepto de constelación literaria es el llevado a cabo en el IES Monastil de Elda (Alicante). Se aplica a la lectura del Frankenstein de Mary Shelley y su referencia es ésta:

http://iesmonastil.blogspot.com/2008/02/el-mito-de-frankenstein-y-sus.html

Otros usos de la “constelación literaria”

Un concepto interesente vinculado a la expresión “constelación literaria” es la teoría de los polisistemas, expuesta por el israelí Itamar Even-Zohar, según la cual el canon literario es un “polisistema dinámico” en el que algunas obras estarían en el centro (los clásicos ya aceptados como tales) y otras en el exterior (las obras de mérito pero sin reconocimiento unánime); no obstante, todas están sometidas a cambios de criterio a lo largo del tiempo, por lo que algunos clásicos pierden su condición mientras otras creaciones ocupan su lugar.

Finalmente, la idea de “constelación literaria” también puede aplicarse al elenco brillante de obras y autores destacados de un país, una cultura, una época o un idioma; o bien a esos vínculos azarosos por los que unos libros nos llevan a otros, esas lecturas encadenadas a través de líneas más o menos explícitas en que escritores que apreciamos citan o recomiendan otras obras. Esta última idea se desarrolla en el blog de Regina-Exlibris.

Referencias:

Guadalupe Jover (coord.) (2009): Constelaciones literarias. ‘Sentirse raro. Miradas sobre la adolescencia’. Málaga, Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. 240 pp.

Guadalupe Jover (2007): Un mundo por leer. Educación, adolescentes y literatura. Barcelona, Octaedro. Colección Rosa Sensat 12.

Guadalupe Jover: “Se está haciendo cada vez más tarde: Por una literatura sin fronteras.” En Carlos Lomas (coord.) (2008): Textos literarios y contextos escolares: la escuela en la literatura y la literatura en la escuela, pp. 148-178. Barcelona, Graó. Biblioteca de Textos 249.

Itamar Even-Zohar (2007): Polisistemas de cultura. Tel Aviv, Universidad de Tel Aviv, Cátedra de Semiótica. Libro electrónico en pdf.

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Un mundo por leer, G. Jover

Un mundo por leer, G. Jover

Hace ya unos años que Guadalupe Jover viene reclamando una revisión crítica del canon literario escolar que promueva una verdadera educación literaria del alumnado y tenga mucho más en cuenta el tipo de lector a quien va destinado. Lo ha dicho en artículos en prensa, en trabajos académicos y en un libro que hoy recomiendo vivamente. Se llama Un mundo por leer (2007) y recibió el Premio de Pedagogía Rosa Sensat 2006.

Para Jover, la reforma educativa emprendida en España en los años 90 al amparo de la LOGSE ha sido una oportunidad malgastada. Pareció una oportunidad estupenda para desarrollar programas abiertos y flexibles que cada equipo docente pudiera adaptar a la realidad del aula, pero en la práctica, casi todo ha quedado en papel mojado. La reciente publicación de los currículos oficiales de la asignatura de Lengua castellana y literatura para ESO y Bachillerato, con su pormenorizado catálogo de conceptos, obras y autores deja las cosas más o menos donde estaban: en el enfoque historicista, ahora ampliado con muchos otros contenidos que se deben abordar también en el aula.

Sí, pero ¿cómo? ¿Cómo hacer todo eso con unas pocas horas semanales de clase y con alumnos y alumnas con tan escaso bagaje literario a sus espaldas? Además, a falta de una mejor perspectiva global, las administraciones autonómicas a menudo no han hecho otra cosa que aumentar el despropósito.

Por todo ello, Jover se preguntaba hace ya años en un artículo de El País (“De fútbol, inmigrantes y clases de literatura”, 24-11-2003) si, ya cruzado el umbral del siglo XXI, seguía siendo válido el planteamiento tradicional. ¿Basta con recordar unas cuantas obras, autores y características literarias al término de las clases de literatura? ¿Dónde queda la educación literaria de las chicas y los chicos de hoy?

Claro que para hacer una enmienda a la totalidad hay que exponer previamente algunos principios. Los que presentaba Jover, resumidos, quedan así:

1. Hay que revisar la propia tradición para hacer que los adolescentes se inserten en ella de forma crítica y consciente.

2. El punto de referencia principal no debería ser tanto el canon literario nacional como el canon occidental, o mejor, el canon universal, lo que nos permitirá ampliar considerablemente las posibilidades de selección de textos.

3. No deberíamos tener miedo de considerar como “parte de nuestras señas de identidad colectiva las tradiciones culturales de quienes semana a semana vienen incorporándose a nuestros colegios e institutos desde las más diversas procedencias geográficas.” (Jover, 2003)

En Un mundo por leer profundiza en esos conceptos y sigue desmontando la estructura general que organiza habitualmente los contenidos y la metodología de la enseñanza de la literatura. Según ella, además de consensuar el corpus básico de obras, habría que establecer ciertos criterios generales:

1. Renunciar definitivamente al enciclopedismo a favor de la buena selección.

2. Abandonar, al menos en parte, el tradicional enfoque historicista, lo que no significa renunciar al análisis y a la contextualización histórica de las obras.

3. Apostar claramente por el diálogo entre el hoy y el ayer, por la lectura en contrapunto de textos de la tradición y textos actuales.

Tradicionalmente, los contenidos literarios se han organizado siguiendo un criterio cronológico y más modernamente, a través del estudio de los géneros o bien mediante el análisis de temas o tópicos literarios. Cada una de estas tres visiones tiene ventajas e inconvenientes; seguramente, ninguna se debe soslayar, pero sea cual sea la perspectiva elegida, debemos ser conscientes de la necesidad de seleccionar muy bien. Porque la empresa es inabarcable por naturaleza: no se puede estudiar TODA la literatura nacional (o universal), no se puede analizar la evolución de TODOS los géneros literarios, y tampoco se puede observar el distinto tratamiento de que son objeto los temas a lo largo de TODA la historia.

En resumen, que hay que abarcar menos y apretar más, leer menos manual y más texto original, leer quizá menos autores pero mejor. Leer con gusto y con provecho. Leer con tiempo para hablar de la lectura y compartirla. Leer sabiendo para qué: para desarrollar el espíritu crítico y la capacidad de ir más lejos por uno mismo. Leer literatura pero no sólo literatura, porque también hay que enlazar la lectura del libro y la lectura del mundo.

Así que parece evidente que hay que apostar por un cierto eclecticismo, por un nuevo enfoque, por una vía intermedia, por una selección clara con un criterio definido. Y es aquí es donde aparece, como respuesta a todos esos retos de organización, la idea de las constelaciones literarias.

De algunos de los ejemplos de constelaciones que propone Jover y de materiales de este tipo que podemos encontrar en Internet les hablo en la entrada siguiente. Hasta entonces.

Referencias:

Guadalupe Jover (2003): “De fútbol, inmigrantes y clases de literatura”, artículo publicado El País (24-11-2003).

Guadalupe Jover (2003): “La educación literaria en la educación secundaria obligatoria”. En Textos. Didáctica de la lengua y la literatura, 34. Barcelona, Graó, pp. 81-102.

Guadalupe Jover (2007): Un mundo por leer. Educación, adolescentes y literatura. Barcelona, Octaedro. Colección Rosa Sensat 12.

Guadalupe Jover: “Se está haciendo cada vez más tarde: Por una literatura sin fronteras.”, pp. 148-178. En Carlos Lomas (coord.) (2008): Textos literarios y contextos escolares: la escuela en la literatura y la literatura en la escuela. Barcelona, Graó. Biblioteca de Textos 249.

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Día del Libro, por Raquel Marín

Día del Libro, por Raquel Marín

En un reciente artículo escrito para el Seminario Internacional de Animación a la Lectura “El Placer de Leer”, organizado en Santiago de Chile, la escritora brasileña Ana María Machado (2004) justificaba la lectura de los clásicos en la escuela no tanto como una obligación sino como un derecho inalienable de las nuevas generaciones.

Además, junto a la importancia capital que otorgaba a las bibliotecas escolares en la formación de los lectores, también destacaba el papel esencial de los buenos maestros y bibliotecarios, no esos funcionarios grises y apegados a la estricta burocracia, sino verdaderos guías y mentores que orientan y aconsejan a los jóvenes interesados en iniciarse en la literatura, mostrándoles y facilitándoles un amplio catálogo para que tengan dónde elegir.

El texto completo me parece interesantísimo, pero sólo destacaré dos fragmentos de su impecable razonamiento. Como introducción, señala:

En mi opinión, la selección de libros que deberán ser leídos en la escuela debe partir de premisas básicas:

  • La literatura, arte de la palabra, es un patrimonio de la humanidad, una herencia cultural preciosa.
  • Todo individuo tiene derecho a una parte de esa herencia y toda sociedad tiene el deber de garantizar a todos ese derecho.

Idea que desarrolla luego:

Si la escuela no presenta a los estudiantes el legado de la tradición literaria que les pertenece, puede estar negando ese derecho a las nuevas generaciones. En términos prácticos, puede ser que ellas no tengan otras oportunidades de acceso a un tesoro de ese tamaño, si la escuela no juega ese rol. Desde ese punto de vista no se defiende que la enseñanza haga oposición a las lecturas del best seller del momento o del libro descartable, pero claramente no le corresponde a la escuela sugerirlos, pues ellos ya serían descubiertos de cualquier manera, por presión de la publicidad, por imposición de la moda o por indicación de un amigo. El papel de la educación sería entonces orientar a las nuevas generaciones para que hagan sus propios descubrimientos en los bosques literarios, presentándoles un repertorio variado de buenos textos de épocas diversas. Pero eso supone profesores y docentes bien formados, que lean y puedan hacer sus propias elecciones sin recurrir a fórmulas y recetas. Lo cual es otra historia y un desafío permanente en nuestros países.

Y más abajo concluye:

Para estimular el gusto por la lectura en un niño o en un joven o en un adulto, que no tienen ninguna intimidad con los libros, es necesario el contacto con adultos que leen. Una vez más, repito: nada aproxima tanto a un libro como otra persona que lee. Aquel individuo capaz de propiciar el encuentro transformador del que hablaba hace poco. Yo acostumbro decir que lo que hace leer es el ejemplo sumado a la curiosidad de un lector en potencia. A quien le gusta leer, aún aquel que no esté muy actualizado con las últimas novedades editoriales, siempre se le ocurren buenas sugerencias para una selección de títulos, aun cuando no sea capaz de explicar muy claramente sus criterios.

El texto íntegro de su intervención puede descargarse y leerse en formato doc desde la página de las Bibliotecas escolares del Ministerio de Educación chileno. Clique en Selección de libros (2004) por Ana Maria Machado. Vale la pena.

Referencias:

Ana María Machado (2004): “Selección de libros”. Conferencia dictada en el Seminario Internacional de Animación a la Lectura “El Placer de Leer”.  Ministerio de Educación, Santiago de Chile. Accesible en:  http://www.bibliotecas-cra.cl/Placer_de_Leer/docs/Pon.%20A.M.Machado.doc

  •    (2002): Lectura, escuela y creación literaria. Anaya, Madrid.
  •    (2002) Como e por que ler os clássicos universais desde cedo. Objetiva, São Paulo.

Roger Chartier (2000): El juego de las reglas: lecturas. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Marisa Lajolo (2001): Literatura: leitores e leitura. Moderna, São Paulo.

  •    (2003): Descobrindo a Literatura. Ática, São Paulo.

Italo Calvino (1992): Por qué leer los clásicos. Traducción de Aurora Bernárdez. Tusquets, Barcelona.

Harold Bloom (1995): El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas. Traducción de Damián Alou. Anagrama, Barcelona.

  •   (2002): Cómo leer y por qué. Traducción de Marcelo Cohen. Anagrama, Barcelona.

David Denby (1997): Los grandes libros. Acento Editorial, Madrid.

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Dejando aparte, de momento, el debate sobre cómo introducir la lectura de los clásicos en la escuela primaria y en la enseñanza secundaria, hoy quiero pedirle su opinión sobre el tema, su visión meditada del asunto desde su experiencia como lector y/o educador.

Las preguntas posibles son variadas: ¿Con qué criterios elegir los clásicos escolares? ¿Tiene sentido establecer algún tipo de canon en este ámbito? ¿Qué hacer con las lecturas marcadas por los currículos oficiales? ¿Qué clásicos aguantan mejor que otros la lectura escolar? ¿A qué edades y en qué versiones, si cabe? ¿Deben reservarse los clásicos, íntegros y sin ningún tipo de ayuda -más allá de las introducciones y notas básicas-, para el momento en que el lector esté verdaderamente preparado? ¿O hay que ofrecer siempre pequeñas muestras, aperitivos gustosos, que despierten la curiosidad del alumnado? ¿Puede establecerse un catálogo de lecturas verdaderamente adecuado por edades o ciclos educativos? ¿Sobre qué base? ¿Es aconsejable seguir un orden determinado en la elección de las lecturas o es preferible despertar, con  la variedad y la amenidad, el gusto por la lectura desordenada y sin tregua, por puro placer? ¿Con qué criterios generales podemos recomendar aventuras, amoríos, misterios y demás para los adolescentes si cada muchacha y cada muchacho son un mundo complejísimo?

En fin, las cuestiones son tantas y tan amplias que merecen respuestas detalladas y muy razonadas. De momento, le cedo la palabra y le propongo que me dé sus opiniones mediante una encuesta sobre el canon literario hispánico y el sistema educativo.

El método para responder es muy sencillo: únicamente hay que descargar el documento en formato word de la página de Scribd, rellenarlo y enviarlo a la dirección de correo señalada. Tómese su tiempo y conteste únicamente los apartados que considere necesarios. Gracias por su colaboración.

Encuesta sobre los clásicos en la escuela

Nota: Evidentemente, los datos que facilite son confidenciales y sólo se utilizarán para tal fin. Los resultados obtenidos aparecerán publicados en este blog y en la página vinculada al proyecto de investigación sobre el canon literario de la literatura castellana. El trabajo está en período de redacción y se inició en febrero de 2009 gracias a la licencia de estudios que me concedió el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Un resumen del mismo se encuentra en la página 128 del documento publicado por la XTEC en su apartado sobre Innovació i recerca. Para acceder a él, clique en Llicències d’estudis retribuïdes curs 2008-2009 (pdf).

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